Escrito por Tendenzias

Mantenimiento de instalaciones de calefacción

Una instalación de calefacción a gas dispone de diferentes aparatos que presentan ciertos riesgos de accidentes y que necesitan de mantenimiento y medidas de control para garantizar su buen funcionamiento.

El sistema de calefacción consta de la caldera, el quemador y los radiadores. Cada uno de estos elementos requiere de un mantenimiento diferente.

El elemento más delicado de estas instalaciones es la caldera. Debe encontrarse perfectamente limpia. Si está sucia de hollín quiere decir que hay una mala combustión, disminuyendo su rendimiento.

También es necesario que se revisen las juntas de puertas y cajas de humos. Las entradas de aire incontroladas disminuyen el rendimiento.

Otro elemento que debe vigilarse es el quemador. Debe limpiarse el filtro de aspiración del combustible, la fotorresistencia, los electrodos de encendido y las boquillas.

Durante el tiempo que los radiadores no han estado funcionando, se habrán llenado de aire. Debemos extraerlo antes de poner en marcha la calefacción. Es un proceso muy sencillo que se realiza una vez al año, justo antes del inicio del invierno. A este proceso se le denomina purgar. Es muy importante ya que el aire puede estropear la circulación del combustible y por lo tanto el radiador no podrá calentar el ambiente.

Muchos de los radiadores más modernos cuentan con un purgador instantáneo, que se encarga de eliminar el aire acumulado durante las épocas que no es utilizado el aparato.

Para purgar el radiador debemos abrir lo con cuidado y despacio, para liberar de a poco el aire acumulado. Es importante tener en cuenta que para abrir un purgador manual requeriremos de un destornillador o una moneda. Debemos empezar purgando los radiadores más cercanos a la caldera.

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