Escrito por Tendenzias

Calderas de gas

Hay varios modelos de calderas de gas. Todas ellas utilizan por supuesto el gas como combustible (propano, gas natural o butano). Una de las ventajas que tiene utilizar este tipo de calderas es que puedes usarlas de forma simple, es decir solo para la calefacción, o bien de forma mixta, para la calefacción y para el agua caliente sanitaria. En este artículo queremos mostrarte varios modelos para que puedas elegir aquellas que sean más eficientes y más adecuadas para tu hogar.

Tipos de calderas

Las calderas de gas podemos clasificarlas de varias maneras en función de a qué nos refiramos. Por ejemplo, en cuanto a su instalación este tipo de calderas pueden ser de suelo o murales. Las primeras tienen una potencia calorífica mucho más elevada. Sin embargo, las segundas son las más comunes, las que más gente elige para instalar tanto en cocinas como en cuartos de baño.

Si por otro lado nos referimos al lugar de dónde procede el aire que estas utilizan para la combustión tenemos otros dos tipos de calderas. Por un lado están las calderas de gas atmosféricas, a las cuales el aire que les llega viene de la misma estancia en la que tenemos colocada la caldera. Hay otros modelos que cogen el aire del exterior, estamos hablando de las calderas estancas, que a su vez son más seguras que las primeras.

Y si por último nos referimos a su rendimiento o eficiencia, al consumo que hacen o a la forma que tienen de funcionar, también podemos clasificar las calderas de gas dentro de tres categorías o tipos distintos: las calderas estándar, las de condensación y las de baja temperatura.

Calderas de gas estándar

Este modelo de calderas tienen un funcionamiento tradicional. Esto hace que su rendimiento sea inferior a los otros modelos ya que para poder calentar el agua necesitan consumir más energía. Es por esto por lo que son calderas menos eficientes.

Calderas de gas de baja temperatura

En cuanto a este tipo de calderas, decir que son todas aquellas capaces de funcionar de forma continuada con una temperatura del agua de retorno inferior a los 40ºC (atentos que nos referimos al agua de retorno y no al agua de caldera). El rendimiento de estas es mayor que las anteriores pero aun así es menor que en el modelo del que hablamos a continuación.

Calderas de gas de condensación

Estas calderas de condensación son de un altísimo rendimiento, por lo que son mejores que las otras dos anteriores. Su sistema está basado en aprovechar el calor de condensación de todos los humos de la combustión. Una tecnología que aprovecha, por tanto, el vapor de agua que se está produciendo continuamente en la combustión y lo devuelve así en estado líquido. Si las comparamos con las calderas tradicionales, gracias a esto se ahorra hasta un 30% de energía, pero además reducimos en un 70% las emisiones de dióxido de carbono y de óxido de nitrógeno.

¿Cómo funcionan? El proceso de condensación que tienen es muy sencillo, ya que únicamente es el cambio de una sustancia del estado gaseoso al estado líquido. Al cambiar de vapor a líquido lo que se genera es una energía que se denomina calor latente. De esta forma lo que conlleva la condensación es una liberación de energía, y es por eso por lo que el estado líquido es mucho mejor desde un punto de vista energético.

Te dejamos un vídeo en el que encontrarás más información sobre este tipo de calderas:

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Imágenes: soliclima.es, decorablog.com

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